mardi 10 janvier 2012

Une nuit plus

Durante una velada más, de las mil y una que vendrán, el recóndito refugio de las ratas que habitan en el barrio, está a rebosar.

El bullicio es apreciable desde el callejón, a dónde llega la música de la limitada pero efectiva orquesta, que toca con el virtuosismo de Chuck Berry, la energía de Jerry Lee Lewis, la carencia negra de Ray Charles, y el sensualismo misántropo de Tom Waits.
El éxtasis de las notas de esa trompeta con aroma a cabaret, practican contorsionismo para colarse entre las volutas del humo de tabaco que ascienden en un tango con el techo.

Al fondo del tenue local, dominado por una penumbra que otorga valor a las miradas, una pareja distraída indaga con resonancia en cada recoveco de su contrincante. Se buscan y se bastan con las manos. Ocultan su nula intimidad tras la sombra de un melómano que cabecea al ritmo de los punteos de las cuerdas, con una línea en su cara que dibuja una sonrisa de plenitud orgásmica, mientras el güisqui desciende por la garganta de aquel otro hombre, entrando como agujas en un faquir suicida.

Un par de mujeres de dudoso oficio y escasas prendas, rumian en expresiones silenciosas para decidir qué bolsillo es el más lleno en la sala y qué cliente se ganará sus caricias en las próximas horas nocturnas.
En tanto, el guitarrista que marca cada movimiento de los títeres presentes, no separa los ojos de las dos almas de la barra que, unidas esa noche por azar, hablan entre si para pulir pensamientos grotescos de sus surrealistas y decrépitas mentes. Sus voces se funden con el monólogo apático del galerista fetichista con síndrome de Tourette que se siente demasiado solo y desafortunado como para seguir viviendo, pero demasiado purgado para quitarse la vida.

Y después está ella.

La pequeña, la perdida, la insignificante heteróclita, la desubicada, la inocencia entre la corrupción, la niña eterna entre el contrabando de moral; situada cerca de la protección del taimado camarero.

Es consciente de que ese no es su sitio, pero de nuevo, allí, una noche más, entre tantas almas a la deriva, logra sentirse un poco menos extranjera.


                                           Y la vida siguió su curso.



9 commentaires:

  1. Por un momento me has transportado a tan sórdido ( que no por eso deja de ser encantador) local. ;) Chapeau!

    Besos.

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  2. Menos mal que ha sido solo un momento y no te has perdido por el camino, jijiji.
    Y merci por el comentario! :)

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  3. Hey Noi Noi~
    Chaplin al aparato xD
    Me ha gustado mucho tu publicación, está muy bien. Espero seguir viéndolas y espero que mi blog novato sea como el tuyo jejeje
    Un saludo
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  4. Ais, mi Chaplin <3
    Gracias! No sabía que te habías hecho un blog tú también.
    A él que voy.

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    1. Qué maravillosa forma de narrar y describir. Diría que es casi lírica....Un abrazo

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  5. No soy muy fan del francés, precisamente. Ni de Francia. Sí de Zinedine Zidane, aunque ese pille media Argelia. Así que prometo husmear un poco.

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  6. Es genial trasladarse así, es genial. Otra que trenes.

    Un saludo.

    www.dineroparaescritores.com

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